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Zonas de juego en oficinas

Jugar mientras se trabaja

¿Quién dijo que las oficinas son solo para trabajar? El concepto moderno de “entorno de trabajo” abarca muchas más actividades que incluyen las lúdicas y deportivas. Hoy os queremos mostrar los juegos que mejor encajan en estos ambientes de trabajo, ya sea por su diseño, dimensiones y actividad física y mental.

Mesa de ping pong

El ping pong, el rey de la sala

Entre todos los juegos de mesa que se pueden encontrar en los ambientes laborales, el ping pong, sin duda, es el que tiene mayor éxito, seguido de cerca por el billar y el futbolín.

Y es que está demostrado que la práctica del tenis de mesa, desarrolla la capacidad de reacción, la coordinación psicomotora, la concentración y la memoria. El ping-pong es un juego relativamente fácil de aprender, aunque no para jugar profesionalmente. Sus reglas no son complicadas y puede jugarlo cualquier persona en un entorno laboral.

Nacido en Inglaterra a finales del siglo XIX, se creó como una extensión mini del tenis de cancha, que no siempre se podía jugar debido al clima lluvioso de la región. Poco a poco fue adquiriendo éxito y popularidad, pero no fue hasta en 1988 que se incorpora como deporte olímpico. Desde hace décadas, China es la máxima autoridad en las competiciones internacionales y olímpicas, aunque en las últimas décadas del siglo XX, la escuela sueca creó una serie de jugadores que dieron digna batalla a los todopoderosos chinos. Hoy contar con una mesa de ping pong en un oficina moderna es un beneficio que las empresas ofrecen a los trabajadores para hacer más atractivo el entorno laboral.

Mesa de ping pong plegable

Condiciones para tener una mesa de ping pong

Aunque la mesa de ping pong tiene unas medidas reglamentarias (2,74 m de largo por 1,52 de ancho), hay modelos más pequeños que se adaptan muy bien a los espacios y son igualmente eficientes. Eso sí, el espacio siempre tiene que ser rectangular y estar iluminado homogéneamente. En cuanto al entorno, es preferible que el fondo sea oscuro sin luces brillantes o ventanas cercanas. El suelo tampoco puede ser claro, ni con brillo reflectantes ni deslizante. Se debe evitar el ladrillo, la  cerámica, el cemento o la piedra; y optar por madera u otro material sintético enrollable. Estas son las recomendaciones reglamentarias, pero se entiende que en los ambientes laborales no siempre se dan estas condiciones, ya que se realiza para hacer un ejercitamiento físico y mental. Muchos modelos son plegables y con ruedas para desplazarlos de zona o retirarlos si es necesario.

Mesa de billar en la oficina

El billar y el pool

La mesa de billar es otro de los “must have” de las zonas de juego de las oficinas modernas. En cualquiera de sus dos modalidades, exige concentración, precisión y habilidad estratégica. Su origen moderno, a partir del siglo XVIII, está disputado y lo reclaman tanto franceses como ingleses. No obstante, se sabe que en la antigua Grecia y Egipto ya se jugaba algo muy parecido.

Su universalidad ha derivado en un sinfín de variantes y modalidades que en cada país es diferente. Pero existen dos tipos de juegos básicos que dependen de la mesa: si el juego consiste en el choque de las bolas y las bandas entre sí, se trata de billar de carambola (o francés); pero si la mesa tiene seis agujeros y el juego consiste en ir metiendo las bolas en ellos hasta terminar la partida, se habla de pool o billar americano, aunque existe una variante inglesa, el snooker.

En cualquier caso, la oferta de mesas es inmensa, por lo que es conveniente consultar con un profesional. Las hay desde 600 euros las más humildes (más transporte y montaje), hasta de decenas de miles de euros las profesionales o las de lujo (de metacrilato, cristal, maderas nobles, etc.). Hay que considerar también el paño que las recubre, que debe ser de buena calidad ya que facilita el deslizamiento de la bola pero, sobre todo, mayor durabilidad. Si los jugadores están empezando y no son muy habilidosos, suelen levantar el paño con el taco y crear irregularidades en la superficie que desvían el recorrido de la bola. Esto hay que tenerlo en cuenta si se pone una mesa en la oficina, donde juega todo el que quiere, independientemente de su maestría.

El futbolín en la oficina

El futbolín, el juego español más universal

La historia cuenta que fue el gallego Alejandro Finisterre (Alejandro Campos Ramírez) el inventor de este juego que rápidamente se popularizo. Poeta, albañil, editor y anarquista, fue todo un personaje que tuvo una vida extraordinaria, dado su espíritu inconformista y reivindicativo. Durante la Guerra Civil, estando hospitalizado, se le ocurrió la idea de crear un fútbol de mesa para que los niños que no podían jugar al fútbol tuviesen un entretenimiento, inspirándose en el tenis de mesa (ping-pong). Con ayuda de un amigo carpintero hospitalizado, pudieron crear el primer futbolín español. Tras la guerra, se exilió a Francia, perdiendo en el camino los papeles de la patente que había inscrito en Barcelona en 1937. Se exilió en Ecuador, Guatemala y México, donde paralelamente ejercía de editor literario y de inventor. En Guatemala perfeccionó el futbolín y pudo producirse a mayor escala, extendiéndolo en todo el continente. Gracias a sus más de 50 inventos, pudo volver a España en la Transición y ejercer como albacea del poeta León Felipe, de quien fue muy amigo.

Aunque el futbolín no le reparó ningún beneficio en España , siempre se le ha reconocido como el inventor de este magnífico juego que nunca ha pasado de moda. Al contrario, su incorporación en las oficinas modernas ha revalorizado aún más su atractivo, al ser un juego en equipo, con reglas específicas, que requiere concentración, coordinación entre manos y vista, y gran precisión y reflejos.  

Juegos de mesa en la oficina

Otras opciones de juegos

Existen otros juegos de mesa que también son aptos para oficinas, como el air hockey o el shuffleboard (en la imagen). Aunque son menos conocidos, el objetivo y las normas son todas similares: dos equipos, de una a cuatro personas, que deben hacer deslizar un disco con la mano o con la ayuda de un grip. Son juegos de habilidad, concentración y precisión, que ayudan al trabajador a despejarse de las tareas ordinarias, pero, a la vez, desarrollar otras cualidades.

A diferencia de los juegos de mesa tradicionales, como el Backgamon, Scrabble, las damas o el ajedrez, etc., en todos estos juegos hay un componente físico importante. El objetivo es que el trabajador no solo se distraiga sino que se mueva y que se ejercite, aunque sea en pocos metros. Desde luego, los juegos de mesa tradicionales requieren también agudeza, concentración y grandes habilidades intelectuales, pero se ejecutan de forma estática, por lo cual no se consigue el objetivo deseado: que el trabajador salga del estado de reposo físico.

Zonas de juego en oficinas

Versiones mini en salas multijuego

¿Qué pasa si no se dispone de suficiente espacio en una oficina? No hay problema, todos estos juegos cuentan con versiones reducidas que permiten tener, en solo espacio, varios juegos a la vez. La otra gran pregunta es dónde colocarlos. Lo ideal es contar con una sala específica para juegos, bien aislada, ya que el fervor de los jugadores puede molestar al resto de los trabajadores. Si no es posible, lo lógico es colocar las mesas en las zonas sociales, comedores, bares, etc., donde es más permisible el ruido ambiente. Desde luego, no es conveniente ubicarlas en áreas de multipuestos de trabajo, ya que puede ser realmente molesto para el resto de los compañeros.

Pero este tema no está concluido. En otro post os hablaremos de los “deportes de oficina”, como el baloncesto, la escalada, incluso, el skating, que se pueden practicar en interiores en versión reducida. 

Fotos: SnapShotOffice

 

 

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