Los efectos del color en las oficinas

La elección del color en las oficinas no es una decisión meramente estética o estilística. Es algo profundamente relacionado con nuestras percepciones y estados de ánimo, a través del sentido de la vista. Al igual que una buena iluminación determina el rendimiento laboral, el color tiene efectos psicológicos en el trabajador. De hecho, existe una disciplina llamada “ergonomía del color” que determina la influencia del color en el rendimiento y salud laboral del trabajador.

Si somos conscientes de que la mala iluminación afecta a nuestro trabajo, es lógico pensar que la elección de los colores también. Todo lo relativo con la vista (iluminación, contraste, distancia y color) influye en el rendimiento visual del trabajador. Como uno de los 5 sistemas sensoriales que tenemos, la visión puede acarrear cambios psicológicos positivos o negativos, que interfieren en el comportamiento laboral. Por ello, a la hora que proyectar los entornos laborales debe intervenir un equipo multidisciplinar compuesto por arquitectos, interioristas, psicólogos, médicos especializados en salud laboral, ingenieros industriales, etc. Entre todos, deben diseñar entornos de trabajo agradables para realizar tareas visualmente confortables y así aumentar el rendimiento visual y, por ende, general del trabajador.

Aunque el rendimiento general de un trabajador está bastante correlacionado con otras habilidades (por ejemplo, manuales), la destreza para realizar la mayor parte de las tareas depende de la visión. El nivel de rendimiento visual se determina por la presencia de luz en el entorno, pero no vale cualquier nivel de iluminación ni cualquier tipo de color de iluminación. El objetivo de cualquier proyecto de iluminación es proporcionar el nivel adecuado para ejecutar de forma segura y confortable una tarea, en el caso de que no sea posible usar directamente luz solar.

La temperatura del color

En determinadas actividades profesionales, se recomienda un tipo de apariencia cromática para la iluminación: cálida, neutra o fría. Esto se determina con un parámetro numérico que sirve para cuantificar la “temperatura del color” y resumen la percepción cromática aislada de la iluminación. 

La temperatura de color neutra se percibe entre 4500 y 5500 K (grados Kelvin), y da como resultado que la iluminación no sea ni amarillenta ni azulada. Si la temperatura de color es inferior a 5000 K, la iluminación tiende a ser más amarillenta y rojiza, lo que da una sensación psicológica de calidez. Y si la temperatura es superior a 5500 K, la iluminación tiende ser más azulada, lo que se percibe como una temperatura de color frío.

Las relaciones internas por asociación de colores (armonía de colores) se utilizan en arquitectura e interiorismo para crear combinaciones de colores visualmente confortables y poco estridentes. Aunque, en general, los colores rojos, amarillos y sus tonalidades derivadas son considerados ”cálidos”, mal combinados pueden crear efectos psicológicos adversos. Lo mismo ocurre con los tradicionales colores fríos, como el verde y el azul.

La armonía de colores

Está ampliamente estudiado y demostrado que el color provoca reacciones psíquicas y emocionales. Existen colores básicos: azul, rojo, verde, púrpura, naranja… y colores acromáticos (blanco, grises y negros). Según se combinen los colores del entorno, se consiguen efectos diferentes. Para entender mejor las relaciones armónicas, conviene ordenarlos en un círculo, como se aprecia en esta figura:

armonía de colores

Los colores adyacentes (armónicos) son vecinos, y uno al lado de otro. Los complementarios son los que están separados por otro color (tono). Y los opuestos están uno frente del otro. 

Efecto de los colores

En líneas generales, se clasifican en:

  • Colores fríos (azul, verde, turquesa, violeta): tienen efectos relajantes y percepción lejana.
  • Colores cálidos (amarillo, naranja y rojo): provocan efectos dinámicos y excitantes, con percepción de cercanía.
  • Colores neutros (blanco, gris, negro, marrón, plata): son adecuados para fondos (en interiorismo, “caja”).

Todos estos efectos son los que hay que tener en cuenta a la hora de proyectar el interiorismo de un espacio. El objetivo es emular los colores de la naturaleza, porque nos resultan más familiares e identificables: colores tierra para el suelo, colores de follaje para las paredes y colores de la atmósfera para los techos.

La regla básica es que los colores más claros se distribuyan por encima de la vista, y los más oscuros, por debajo. Además, otra pauta es que los colores más estridentes se consideran más atrevidos y siguen el dictado de la moda; en tanto los grisáceos y pasteles son más reservados y los claros más adecuados para los niños.

La ergonomía en la decoración del espacio juega un papel relevante, ya que la elección del color en paredes, techo y suelo puede alterar sustancialmente la apariencia y proporciones del entorno, así como su efecto sobre las personas. El color también modifica las percepciones del tamaño de los espacios. Por ejemplo, los colores fríos tienden a alejar y empujar hacia atrás las paredes, lo que se traduce en una sensación de mayor amplitud espacial. Los colores luminosos también logran ese efecto. En cambio, las paredes pintadas con colores cálidos u oscuros dan sensación de cercanía.

colores neutros en la oficina

COLORES NEUTROS

Se suelen utilizar como base en cualquier espacio laboral, ya que no connotan emociones tan acentuadas como los colores cálidos o frío. La clave es cómo mezclarlos con otros colores para crear interiorismos atractivos, según la zona donde nos encontremos. 

 

 

Oficinas en color blanco

Siendo un color neutro, transmite limpieza y claridad. Potencia la luz natural y la percepción es de luminosidad, aunque si se excede en su uso, el efecto será de excesivamente aséptico y frío. Otra de las ventajas es que amplía visualmente el espacio y es fácilmente combinable con cualquier otra tonalidad. Es la “caja” ideal, es decir, el lienzo perfecto sobre el que añadir toques de color en los detalles, mobiliario o algunos paramentos.

Trabajar proyectos de interiorismo en color blanco siempre es una garantía. Pocas veces se cometen errores si se utiliza la gama de los blancos y neutros. Así que, si tienes dudas, hay que ir a lo seguro.

Combinación de colores neutros

Es muy difícil prescindir del color blanco en interiorismo, ya que, como dijimos, es la base perfecta sobre la cual trabajar. Es cierto que una decoración blanca podría pecar de insulsa y no tener mayor interés, y es por ello que se suele combinar con el resto del espectro cromático con mucha facilidad.

Si se combinan varios tonos neutros, como blanco, gris o negro, el resultado es un espacio sosegado concebido para el trabajo de concentración. 

Oficinas en color gris

La versatilidad del gris

Hay que tener en cuenta que el color de una oficina no solo lo aporta la pintura, sino el resto de materiales: madera, cuero, fieltro, metal, textiles, etc. El cemento puede ser un gran aliado a la hora de “construir” la imagen de una oficina, porque connota modernidad, elegancia y atrevimiento a partes iguales. Pero, cuidado, el gris puede resultar frío y triste, lo que puede afectar el estado de ánimo de los trabajadores. Por ello es importante que goce de una buena fuente de luz natural y que se salpique con toques de color. Es el caso de estas oficinas de investigación clínica en Shanghai, donde se potenció el cemento en bruto de la estructura gracias a unos grandes ventanales y se colocaron algunos objetos (alfombra, obras de arte, etc.) en contraste cromático.

Color gris en zonas sociales de oficinas

En general, el gris es un color muy agradecido que combina muy bien con el resto de colores, pero que requiere de espacios amplios y luminosos para que se consiga el efecto deseado. Ofrece un aspecto en sí mismo de modernidad, y cuando es a través del cemento visto, se acentúa el estilo brutalista que tan de moda está. Combina muy bien con colores cálidos, como el amarillo, el rojo o el naranja.

COLORES CÁLIDOS

 

El significado del color amarillo

El amarillo es un color energético asociado con la alegría y el optimismo. Simboliza lo radiante, la energía solar, las vitaminas y las mañanas soleadas, por lo cual tiene un efecto muy positivo en los trabajadores. Se utiliza frecuentemente en espacios laborales creativos y en zonas de trabajo compartidas (salas comunes, team buldings, etc.), ya que favorece el buen rollo en trabajo en grupo. 

Oficinas en color verde y amarillo

Cómo combinar el amarillo

Desde el punto de vista decorativo y psicológico, se recomienda utilizarlo en dosis, ya que un ambiente enteramente en amarillo puede causar estrés visual en el trabajador (como en general todos los colores cálidos). Combinado con el blanco, funciona de maravilla, ya que el blanco neutraliza el exceso de información cromática que refleja el amarillo. Si se suma, además, una tonalidad clara del verde, se pueden crear espacios muy reconfortantes, donde el sol y el follaje boscoso  parecen estar presentes.

Oficinas en color rojo o el naranja

Ambos colores transmiten energía, fuerza y vitalidad. El naranja es un color secundario que se forma a partir del rojo y el amarillo, colores primarios. Por ello, resulta ligeramente menos “agresivo” y más cómodo de poner que el rojo. No obstante, ambos tienen que utilizarse con moderación y preferiblemente en zonas sociales, salas de juntas o espacios donde no se pase mucho tiempo. Desde luego, no es recomendable un “total look” rojo o naranja en zonas de trabajo intenso, donde se requiera concentración. Sin embargo, se pueden utilizar libremente para añadir acentos de color en determinados elementos del mobiliario, por ejemplo, en las tapicerías de las sillas o en los biombos separadores.

 El rojo es un color muy corporativo y se utiliza en gran cantidad de logotipos comerciales, ya que tiene una fuerza y potencia visual indudables (recordemos marcas como Coca-Cola, Malboro, Netflix o MacDonalds). Por este motivo, lo encontramos presente en muchas oficinas, cuyo color corporativo es el rojo. Pero, insistimos, con toque de color rojo es suficiente para marcar la imagen de la compañía.

 

COLORES FRÍOS

El color azul enoficinas

Suele ser un color muy utilizado en ambientes laborales, ya que transmite estabilidad, elegancia, equilibrio y paz interior.  Es un color bastante conservador, es decir, no connota atrevimiento y arrojo. Dependiendo de la tonalidad (si lleva más o menos amarillo), puede resultar un verde claro, y si se combina con verde, da como resultado un azul turquesa, que es un color más entrañable y familiar.  Está comprobado que el azul disminuye la tensión sanguínea y las pulsaciones. Se utiliza especialmente en espacios de trabajo con un alto nivel de estrés, como centros de llamadas, o entornos donde se llevan a cabo negociaciones difíciles.  Además, favorece la memoria, la concentración y la calma. 

Quizás sea el azul uno de los colores que más tonalidades cromáticas funcionan en los ambientes laborales. Cuanto más frío sea, mejor encaja con tonalidades calientes, como el naranja o el amarillo mostaza. En cambio, cuanto más cálido sea (es decir, más amarillo tenga), funciona mejor con el blanco y otros colores neutros. Es sumamente versátil y con el se pueden hacer tanto ambientes serios y sofisticados, como alegres y juveniles. 

Oficinas biofílicas y sostenibles

El verde, color de moda en oficinas

Es, sin duda, el color que está marcando tendencia en el diseño de oficinas. Y todo ello tiene que ver con el afán de las empresas de contar con espacios más sostenibles, saludables y biofílicos.  Dentro de la gama de los colores fríos, es el más cálido, ya que lleva amarillo. Como en el caso del azul, dependiendo de los porcentajes de color, tiende a ser más frío o cálido. Con el verde sí se puede conseguir un “total look”, ya que es un color que nos transporta directamente a la naturaleza y nos transmite recogimiento, paz y armonía. Es un color que conocemos sobradamente (¿quién no ha estado alguna vez en un bosque o rodeado de verde?) y nos resulta familiar y entendible; por eso inspira confianza y seguridad. 

Oficinas en color verde

Combina bien con la madera y el blanco (así como otros neutros), y se si quiere añadir un acento de color, se puede utilizar el naranja y el amarillo. Con rojo suele quedar muy estridente, en moda bandera, pero ya se sabe, “para gustos, hay colores”.

Fotos: Office SnapsShots y Unplash

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