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Lámpara Cesta, de Miguel Milà, un icono del diseño español

Historia viviente del diseño español

A punto de cumplir 93 años, el diseñador Miguel Milà se mantiene activo, con una extraordinaria energía y no se cansa de recoger premios y reconocimientos allá donde se los den, con la humildad y la generosidad del maestro visionario, que abrió fronteras al entonces casi inexistente diseño español. Será en el marco del Madrid Design Festival, en febrero de 2024, donde podremos ver la restrospectiva Miguel Milá. Diseñador (pre)industrial, que albergará más de 200 piezas, planos y dibujos originales, desde prototipos hasta sus obras más recientes. 

Miguel Milà ha sido un creador muy prolífero, que ha desarrollado todo tipo de diseños, con especial predilección por el mobiliario y la iluminación. De este último sector, queremos destacar la lámpara Cesta, una creación muy mimada, con un éxito mundial, que parte de una idea muy simple y terrenal: la cesta. Santa&Cole es la editora de esta pieza de culto, que sigue produciendo en variadas versiones.

Lámpara cesta de Miguel Milá

Lámpara Cesta, versátil y funcional

Diseñada en 1962, su estructura curvada y su asa en madera de cerezo funcionan como una cesta que acoge  la pantalla en forma de ópalo. La combinación de ambos elementos da lugar a un objeto de gran funcionalidad, con una estética amable y cercana, que la han convertido en un auténtico clásico.

Miguel Milá la ha definido en múltiples ocasiones como una «linterna mágica», gracias a un diseño que ofrece una gran libertad de colocación, ya que se puede apoyar indistintamente sobre una mesa, una cómoda, una librería o directamente en el suelo.

Lámpara Cesta de Miguel Milà

Una gran familia

Con el paso de los años, se han realizado numerosas reinterpretaciones, pero la esencia del diseño sigue siendo la misma, un clásico atemporal convertido en objeto de deseo desde la década de los 60, que no deja de reeditarse con distintos materiales y tamaños.

La familia Cesta está formada por las lámparas de mesa Cesta, Cestita, Cesta Metálica y Cestita Metálica y la lámpara de techo Globo Cesta y de pared Wally, abanderadas de la calidez y el bienestar típicos del Mediterráneo.

Lámpara Cesta de Miguel Milá

Lámpara Cestita

La hermana menor, Cestita, es una versión coqueta de Cesta, que puede albergar tanto un globo de opalina como otro de plástico blanco. Así resulta un precio sensiblemente más accesible, pero manteniendo la robusta simplicidad estructural, óptima para ambientes infantiles o nómadas.

Lámpara Cesta de Miguel Milá

Lámpara Cestita Básica

Cestita Batería (2017) es otro miembro de la familia Cesta: una versión portátil e inalámbrica. Con esta nueva versión, las características de la lámpara se mejoran con la ayuda de la tecnología. Manteniendo el espíritu cálido de la familia, presenta una pantalla de vidrio opal con el apoyo de una hermosa estructura de madera de cerezo.

Está fabricada manualmente por artesanos europeos, utilizando técnicas tradicionales de doblado al vapor para la madera, y técnicas de soplado de vidrio para su pantalla de ópalo. Cestita Batería es una linterna que crea un ambiente hermoso en cualquier lugar; representando sombras chinas en el jardín, o emanando luz de cualquier esquina.

Lámpara Cesta de Miguel Milá

Cestita Alubat, en aluminio

Cestita Alubat (2020) es la última incorporación a la familia Cesta. Robusta pero ligera, esta versión está lista para la acción en interiores y exteriores. Su estructura de aluminio, con un globo de plástico cerrado para un mejor sellado y una batería recargable, se distingue por su sobriedad en blanco y negro. Las tres intensidades de luz (completa, estándar o baja), hacen de esta lámpara una excelente compañía tanto para aventuras como para momentos de tranquilidad.

Lámpara Cesta, de Miguel Milá

Cestita Metálica

La lámpara Cesta Metálica es la edición actualizada, en metal, de la Cesta, que cuenta con sus propios atributos. Se presenta con o sin asa de piel, cuya suavidad contrasta con la severidad de las pletinas que sujetan suavemente un globo de opal que no tiene apertura superior.

La versión sin mango de la Cestita Metálica está destinada a permanecer en su lugar, pero, al igual que su hermana mayor, la Cestita se puede colocar en cualquier esquina o estante, mejorando todo lo que ilumina.

Lámpara Globo Cesta de Miguel Milá

Lámparas de techo Globo Cesta y Globo Cestita

La familia Cesta se ha extendido e incorporado otras posiciones y funciones lumínicas. De ahí nacen las lámparas de suspensión Globo Cesta y Globo Cestita, representantes de la calidez y el bienestar mediterráneos.

Apliques Cesta de Miguel Milá

Aplique Wally

Y por último, presentamos a Wally, concebido en 1962, el mismo año que las lámparas de la familia Cesta. Este icónico aplique comparte con ellas la forma del globo opal y su elegancia formal. La estructura que fija el elemento a la pared, disponible en blanco mate o en bronce oscuro, está formada por un brazo y un aro metálicos que soportan y abrazan la pantalla de vidrio. Con un reconocible toque de distinción, el aplique Wally se equilibra en su entorno y ofrece una iluminación delicada y no protagonista en interiores y exteriores.

Miguel Milà

El Maestro artesano

Nacido en Barcelona en 1931, Miguel Milá pertenece a la generación de diseñadores que se abrieron camino en la España de la posguerra, tiempos difíciles para una sociedad enfocada a solventar sus preocupaciones básicas como la alimentación,  el trabajo y la vivienda. Una sociedad desinteresada y poco formada en temas estéticos y de vanguardia, que consideraban trivialidades y asuntos ajenos a su realidad diaria. 

Precisamente la gran aportación de Milá fue crear objetos cotidianos de gran belleza y funcionalidad, piezas de una modernidad atemporal, que se introdujeron sutilmente en la vida de todos los españoles.

Diseños de Miguel Milá

A la cabeza del “disseny” catalán

A mediados de los años 50, Miguel Milá abandona la carrera de arquitectura para empezar a trabajar en el estudio de arquitectura de su hermano Alfonso Milà y de Federico Correa. De familia le venía su sensibilidad estética y su gusto por los objetos de impecable factura. De hecho, su primer trabajo como interiorista fue la decoración del despacho de su tía Nuria, que realizó con un sentido minimalista y elegante, en el que utilizó pocos muebles, pero en el que dio gran protagonismo a las lámparas, para las que tenía una gran habilidad y vocación, como posteriormente lo demostró. 

Poco tiempo después, montó su propia empresa, TRAMO (Trabajos molestos) o “todo lo que le toca hacer a un hermano pequeño”, en respuesta a la falta de objetos que respondieran a un mínimo estético y funcional. A partir de aquí su carrera fue una escalada hacia la más alto del diseño español, con gran repercusión internacional.

Probablemente el pistoletazo de salida lo dio su lámpara TMC (de 1958 y editada por primera vez en 1960), a la que sucedería la TMM (1961) y una serie de versiones alrededor de la misma idea, que se han convertido en iconos del diseño contemporáneo, al igual que la lámpara Cesta (1962), la magnífica chimenea A 14 (1977) y la escalera de caracol metálica (1975).

Diseño de Miguel Milá

Diseños urbanos

Durante el postmodernismo, que inundó las vitrinas y exposiciones en los ochenta y noventa, de objetos creados por puro divertimento, Miguel Milá, poco amigo de las modas “porque sí” y no muy de acuerdo con el exceso y vitriolismo del diseño de la época, se centró en el interiorismo, en la realización de exposiciones y en el diseño de mobiliario urbano. De esta época son su famoso banco NeoRomántico (1995) y el banco Tram, para las Olimpíadas del 92. También en esos años acomete el diseño del interior de los vagones del Metro de Barcelona, trabajo que se prolongó hasta inicios de los noventa

Miguel Milà

El diseñador pre-industrial

Frente a la superficialidad, el abuso de las formas y el sinsentido de lo artificioso, Miguel Milá siempre ha antepuesto la coherencia de su trabajo, al que se ha dedicado con la devoción de un artesano que gusta de las materias primas nobles y de la tierra, como el cuero y la madera. Dedicado a crear “objetos con poco diseño”, siempre ha apostado por la estética sutil y no invasora, y desde luego, que no perturbe su utilidad. Un racionalismo exento de rigidez y sí muy mediterráneo y amable.

“En realidad soy un diseñador pre-industrial. Me siento más cómodo con aquellos procedimientos técnicos que me permiten corregir errores, experimentar durante el proceso y controlarlo al máximo. De aquí mi preferencia por materiales nobles, que saben envejecer”.
¡Gracias, Maestro!

Fotos de Santa&Cole

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