Clásicos del diseño del s.XX: La Lounge Chair y otomana de Charles y Ray Eames

Hoy empezamos una serie de artículos destinados a poner en relieve piezas icónicas del diseño del siglo XX que son sumamente cotizadas en el interiorismo de las oficinas modernas:  diseños emblemáticos de Le Courbusier, Eames, Rietvel, Makintosh, Breuer… Los entornos laborales, en especial, los despachos, son los escenarios perfectos para introducir una pieza original de cualquier maestro o maestra del diseño del XX. Estas piezas no solo son símbolos de una modernidad imperecedera, sino que también potencian la imagen de quien ocupa la oficina, al que se le suponen valores de vanguardia atemporal, estilo y gran conocimiento del diseño contemporáneo.

Empezamos este ciclo con todo un clásico de las oficinas de lujo: la Lounge Chair y otomana de Charles y Ray Eames.

Lounge Chair y otomana EamesLounge Chair y otomana

Diseñada por la pareja compuesta por Charles y Ray Eames, la Lounge Chair con otomana (o reposapiés) se editó en 1956, tras varios años de investigación. Su origen, al parecer, está en una pregunta que Charles le planteó a su mujer Ray: ¿Por qué no hacemos una versión actualizada del antiguo sillón de club inglés? El resultado es este icónico diseño, que se convirtió instantáneamente en un símbolo de comodidad y uno de las piezas más significativas del siglo XX. La clave radica en su excepcional elaboración y su meticulosa atención a los detalles, que combina la calidad y el confort tradicionales con la exclusiva tecnología que diseñaron los Eames para moldear y adherir la madera a los soportes de goma de los amortiguadores y conseguir así su flexibilidad.

Lounge Chair y otomana EamesLounge Chair y otomana EamesUna estructura sencilla y funcional

Lo que funciona bien es mejor que lo que parece bueno, porque lo que funciona bien dura. Ray Eames

El primer gráfico producido por la Oficina Eames ilustró esta silla como una colección de sus partes componentes. Charles y Ray estaban muy orgullosos de haber creado una opción de asiento de lujo con muy pocas piezas y que cumplía su compromiso de ofrecer productos con una larga vida útil. Gracias a las formas sencillas y claras en que estaban conectadas las piezas, los clientes podían reparar o reemplazar fácilmente cualquier pieza según fuera necesario.

Las partes de madera contrachapada moldeada están construidas con capas de madera de palisandro, ensambladas en una prensa con calor y presión para darles forma. No obstante, sus partes de madera contrachapada son sorprendentemente sencillas: los dos paneles del respaldo son idénticos, y la silla y el asiento del resposapiés también son idénticos.

Los cojines son extraíbles y pueden invertirse en caso de que se compacten. Los dos cojines del respaldo pueden invertirse individualmente de arriba a abajo. El cojín del asiento de la silla y el cojín de la otomana pueden también intercambiarse del mismo modo e, incluso, cambiarse uno por otro.

Lounge Chair y otomana EamesLa comodidad como principio y fin

La silla, que se ha convertido en un símbolo de estatus y un hito del diseño, es también un refugio para la mente y el cuerpo. Charles y Ray Eames eran conscientes de este resultado final, y a menudo hablaban de su intención de proporcionar con este diseño un asiento suave que amortiguara el estrés de la vida moderna. Ellos mismos escribieron el texto de la etiqueta colgante que acompañaba a los primeros ejemplares, y que define claramente el objetivo del diseño:

“El sillón tapizado y la otomana son una combinación pensada para ofrecer comodidad durante largos periodos de tiempo, como la lectura o la conversación después de cenar o simplemente para relajarse y pensar. El tamaño y la relación de las piezas son lo más importante, pero el hecho de que todas las piezas tengan un poco de movimiento entre sí y que las dos unidades principales estén montadas sobre rótulas da la libertad que contribuye a la relajación. Otra cosa de la que nos dimos cuenta en nuestra búsqueda de este tipo de confort es que las plumas y el plumón son materiales excepcionales. Dan la sensación de acomodarse, y cuando uno se levanta, las plumas y el plumón no vuelven a colocarse instantáneamente en su sitio como si nunca se hubiera sentado nadie. Los cojines de cuero tienen arrugas incorporadas, lo que da una pista que augura comodidad en el futuro, como el cálido aspecto al tacto de un guante de baseball usado”.

El recibimiento de este novedoso y cómodo asiento fue inmediato, al tratarse de un sillón amplio y profundo, con cojines cubiertos de cuero suave y arrugado y rellenos no de la gomaespuma uniformemente neumática que se llevaba entonces, sino de plumas y plumón, “para dar la sensación de acomodarse”, según palabras de Eames. “La sensación de gran amplitud se ve magnificada por los marcos moldeados ampliamente curvados en lujosa chapa de palisandro”.

Lounge Chair y otomana EamesEl valor de un icono

La Eames Lounge Chair no es, desde luego, una pieza barata. No obstante, ofrece un gran valor como pieza de colección, por su calidad, durabilidad y simplicidad de diseño. Es un modelo que puede pasar de generación en generación como reliquia familiar, que va adquiriendo más valor conforme pasan los años.  Además, se trata de una pieza museística, protagonista de libros y exposición en todo el mundo desde hace décadas.

En los últimos años, el diseño se ha ido ajustando a la naturaleza cambiante del mercado, con ligeras modificaciones. En el siglo XXI, la gente es más grande y más alta que antes, por lo que los editores Herman Miller y Vitra ofrecen ahora, además, una versión “Tall” de la Lounge Chair, que tiene exactamente las mismas proporciones que la original, pero es más larga y profunda.

Lounge Chair y otomana Eames

Charles y Ray Eames

Charles Ormand Eames nació en San Luis, California, en 1907. Estudió arquitectura en la Universidad de Washington, aunque nunca terminó el programa por sus ideologías demasiado progresistas. Trabajó en la firma de arquitectura de Robert Walsh, hasta que Eliel Saarinen, arquitecto finés de renombre y padre de Eero Saarinen, se fijó en su trabajo y le invitó a realizar una beca en la Academia de Arte de Cranbrook, en Bloomfield Hills (Michigan). Fue ahí donde conoció a Bearnice Alexandra “Ray” Kaiser, una pintora abstracta nacida en Sacramento en 1912, muy interesada también en el diseño de moda, el teatro y las artes.

Tras su matrimonio, en 1941, los Eames se trasladaron a Los Ángeles, donde experimentaron, de forma casera, con el moldeado de madera contrachapada en complejas formas de muebles. Cuando se desencadenó la Segunda Guerra Mundial, los Eames, junto con un pequeño equipo, empezaron a fabricar férulas para las piernas, camillas para heridos y piezas de aviones, utilizando su técnica de contrachapado. A partir de estos comienzos, fundaron y dirigieron durante cuatro décadas la Eames Office, una entidad de diseño responsable desde donde vieron la luz innumerables productos y diseños. La misión de la Oficina era fabricar productos de alta calidad a partir de materiales fácilmente disponibles, a menudo industriales, para las masas.

Lounge Chair y otomana EamesLa Eames Office

Sus ojos abiertos y curiosos también llevaron a los Eames a la narración de historias y a las actividades educativas. Dieron apasionadas conferencias, diseñaron exposiciones internacionales y crearon métodos únicos de comunicación con una de sus herramientas más queridas: la cámara. Aunque hay cierta tendencia a asignar el crédito individual a Charles, categorizando los éxitos en función del género, lo cierto es que las visiones de Charles y Ray estaban entrelazadas y funcionaban como una sola entidad.

Tras el fallecimiento de Charles en 1978, Ray continuó el trabajo de la Eames Office durante unos años hasta que cerró la oficina y se centró en asegurar el legado de su trabajo para que las generaciones futuras se inspiraran. Justo 10 años después, Ray se uniría también a Charles, y gracias a la familia y al personal de la Eames Office, se han continuado realizando importantes proyectos como la Eames House, la Eames Lounge Chair and Ottoman y la película Powers of Ten. Como individuos y como pareja, Charles y Ray siguen siendo citados como inspiración para otros, desde músicos hasta astrónomos e innovadores tecnológicos. Estos compañeros de vida y trabajo han sido reconocidos internacionalmente en la vanguardia de las comunidades del diseño, la arquitectura, el cine y el mobiliario.

Información e imágenes: Eames Office

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