La silla Barcelona, de Mies van der Rohe y Lilly Reich

A punto de cumplir los 100 años, la butaca Barcelona fue un diseño del arquitecto Ludwig Mies Van der Rohe en 1929 para la Exposición Internacional de Barcelona y se ha erigido como uno de los iconos del siglo XX en lo que a diseño se refiere.

No obstante, las últimas investigaciones apuntan que la silla fue diseñada en colaboración con Lilly Reich, socia y compañera de Mies van der Rohe durante 12 años. De hecho, hoy en día se considera que Reich fue la auténtica artífice del diseño y que Mies contribuyó a configurar la estructura. Ambos trabajaron en el diseño del Pabellón, cuya autoría conjunta está fehacientemente comprobada.

Contexto histórico

La silla Barcelona se desarrolló en un contexto concreto entre guerras, en plena reconstrucción alemana durante la República de Weimar y con la escuela de la Bauhaus como centro inspirador y dinámico del diseño alemán. La silla se creó específicamente para el Pabellón de la Exposición Internacional, que tenía como objetivo mostrar la potencia y modernidad del recién instaurado estado alemán. De ahí que este modelo, originalmente llamado MR90, se rebautizara con el nombre de silla o butaca Barcelona.

Los diseñadores, arquitectos y artistas de la Bauhaus, de la que Mies fue su último director, entre 1930 y 1933, supieron aprovechar las nuevas tecnologías y los nuevos materiales desarrollados durante la guerra. En este sentido, el diseño de la silla supone una propuesta de vanguardia para el uso doméstico, con el claro afán de ser fabricada en serie, que era uno de los ideales del diseño de la Bauhaus.

Con ella se pretendía minimizar la típica estructura de madera de cuatro patas, aspecto que se convirtió en una obsesión para el taller de carpintería e interiorismo de la Bauhaus en Weimar. De este taller saldría otra de las sillas más célebres del diseño del siglo XX: la butaca Wassily de Marcel Breuer.

Silla Barcelona

La estructura y rediseño posterior

La silla está inspirada en la sella curulis de los magistrados romanos, y se reinventó como una suerte de trono moderno para que los reyes Alfonso XIII y María Cristina se sentaran durante la inauguración de la Exposición.

En su origen, la silla estaba realizada en acero cromado, la unión de las patas iba atornillada y la superficie del asiento y el respaldo eran de piel de cerdo. Más tarde, en 1950, se hicieron ajustes en el diseño para su producción a gran escala: se empezó a fabricar en acero inoxidable en una sola pieza sin tornillos y se sustituyó el cuero de cerdo por vacuno. De proporciones armoniosas, su diseño da sensación liviandad y espacialidad. Tiene una sucesión de 24 tiras de cuero atornilladas o remachadas que soportan el almohadón de asiento y respaldo. Los almohadones están rellenos con espuma de poliuretano y tapizados totalmente en piel de vaca (en diversos colores) sujetos por botones dobles escondidos al estilo capitoné.

Silla Barcelona

 

La silla Barcelona, que sigue siendo muy popular, la fabrica actualmente Knoll, bajo la licencia comprada a Mies van der Rohe en 1953. Para entonces, Lilly Reich ya había fallecido, por lo que no pudo reclamar sus derechos de autoría y la silla siempre se conoció como obra de Mies van der Rohe. Tampoco el célebre arquitecto reconoció en vida la coautoría de Reich.

En la actualidad, la silla Barcelona se fabrica siguiendo la manufactura original: se cortan 40 paneles individuales, se cosen a mano y se insertan, también a mano, con botones de cuero producidos con piel de vaca. Los cojines son de espuma de poliuretano de alta calidad y alta elasticidad con relleno de fibra de poliéster de dacrón en forma de plumón. Las correas de la tapicería son de cuero (este detalle es un signo distintivo que la diferencia de las múltiples copias). Los lados se tiñen para que coincidan con el color de tapicería. Se utilizan 17 correas para el soporte del cojín. El marco está cromado y pulido a mano para un acabado espejo.

Pabellón alemán Mies Van der Rohe

El Pabellón Alemán de la Exposición Internacional en Barcelona en 1929

Como hemos apuntado más arriba, el prestigio y reconocimiento de Ludwig Mies van der Rohe como figura destacada del movimiento modernista fueron decisivos para encargarle el proyecto de diseñar el Pabellón de Alemania para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, junto a Lilly Reich.

A través de una proporción y planificación magistrales, crearon un espacio rítmico y totalmente inédito, que elevaba los materiales de la era industrial a un nivel de gracia nunca antes alcanzado. Para el interior, se diseñaron sillas y taburetes concebidos como lugar de descanso para los Reyes de España. Se cree que el interiorismo, disposición de las piezas y diseño de las mismas estuvo a cargo de Lilly Reich, pues se reconoce el estilo de sus trabajos realizados hasta entonces. De hecho, tras dejar su colaboración, Mies van der Rohe nunca realizó ningún otro trabajo de interiorismo.

Aunque el Pabellón de Barcelona sólo estuvo en pie durante siete meses, está reconocido como un logro definitorio de la arquitectura moderna, al igual que las sillas Barcelona que lo acompañan (aunque no hay imágenes de los Reyes sentados en ellas).

Pabellón Mies van der Rohe y Lilly Reich

Fundación Mies van der Rohe Barcelona

Tras la clausura de la Exposición, el Pabellón fue desmontado en 1930. Con el tiempo se convirtió en un referente clave en el conjunto de la arquitectura del siglo XX. La significación y el reconocimiento del Pabellón llevaron a pensar en su posible reconstrucción.

En 1980, Oriol Bohigas impulsó esta iniciativa desde la Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona, e Ignasi de Solà-Morales, Cristian Cirici y Fernando Ramos fueron los arquitectos designados para la investigación, el diseño y la dirección de la reconstrucción del Pabellón. Los trabajos se iniciaron en 1983 y el nuevo edificio se inauguró en 1986 en su emplazamiento original.

Cristal, acero y cuatro tipos distintos de piedra (travertino romano, mármol verde de los Alpes, mármol verde antiguo de Grecia y ónice dorado del Atlas) fueron los materiales utilizados en la reconstrucción. Todos ellos de las mismas características y procedencia que los utilizados inicialmente en 1929.

La originalidad de Mies van der Rohe y Lilly Reich en el uso de los materiales no radica en la novedad de los mismos, sino en el ideal de modernidad que expresaban a través del rigor de su geometría, de la precisión de sus piezas y de la claridad de su montaje.

Desde hace tres años, la Fundación, que reconoce abiertamente la coautoría de Lilly Reich en el proyecto del Pabellón, ha creado una beca, que tiene como objetivo apoyar el estudio, divulgación y visibilización de aportaciones a la arquitectura que han sido discriminadas, relegadas y olvidadas.

Mies van der Rohe

Mies van der Rohe

Considerado como una de las figuras más importantes de la historia de la arquitectura, el enfoque de Ludwig Mies van der Rohe de “menos es más” en el diseño fue el patrón de oro para muchas generaciones de la arquitectura moderna. Su legendaria carrera comenzó humildemente en el negocio de albañilería de su padre, lo que le permitió apreciar muy pronto los materiales y las estructuras. De ahí pasó a ser aprendiz del diseñador de muebles Bruno Paul en Berlín, antes de entrar en la oficina de Peter Behrens, un arquitecto y pintor a la vanguardia del movimiento moderno.

En 1912, Mies estableció su propia oficina en Berlín. Gracias a sus muebles, proyectos residenciales y extraordinarios conceptos de rascacielos, aún no realizados, se ganó el reconocimiento como líder del movimiento moderno alemán. Como tal, fue seleccionado para diseñar el Pabellón Alemán en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, junto a su compañera y socia Lilly Reich.

Mies fue vicepresidente de la Deutsher Werkbund y director de la Bauhaus desde 1930 hasta su cierre en 1933. Emigró a Estados Unidos en 1938 para convertirse en director de arquitectura del Armour Institute (más tarde Instituto Tecnológico de Illinois). Desde su estudio en Chicago, Mies diseñó una cartera de edificios que cambiaron la fisonomía de la arquitectura institucional estadounidense, siendo los ejemplos más notables el campus del IIT y el edificio Seagram de Nueva York. Su huella ha sido profunda y piedra angular en la arquitectura norteamericana, donde fue todo un icono de la vanguardia y la modernidad. Murió en Chicago en 1969.

Lilly Reich

Lilly Reich

Lilly Reich se introdujo en el campo de la arquitectura después de haber estudiado diseño e industrias textiles. Sin embargo, no era arquitecta, hecho que probablemente fue una de las causas de que su figura se relegara al olvido. En 1908 se trasladó a Viena, donde trabajó en el Wiener Werkstätte, una asociación de artistas, arquitectos y diseñadores que apostaban por la integración de todas las artes en un proyecto común, sin distinción entre artes mayores y menores. También trabajó brevemente con el arquitecto  Josef Hoffmann, uno de sus ideólogos. Volvió a instalarse en Berlín en 1911, trabajando ya de forma independiente. Ahí entró a formar parte de la Deutscher Werkbund, una asociación fundada en 1907 formada por industriales, arquitectos y artistas y que marcó el diseño industrial alemán. Lilly Reich destacó por sus ideas y capacidad organizativa, adquiriendo cada vez más responsabilidades hasta ser nombrada su directora en 1920.

Entre 1925 y 1938 Lilly Reich y Mies van der Rohe colaboraron estrechamente en diferentes proyectos, y en 1928 fue nombrada “directora artística” de la sección alemana de la Exposición de Barcelona, compartiendo así el mismo cargo que ostentaba Mies van der Rohe. Cuando Mies huye a Estados Unidos en 1938, ella se queda a cargo del estudio y salvaguarda más de 2000 dibujos y bocetos de Mies, que hoy se conservan en el MoMa, junto a 900 diseños suyos.  En 1939 viaja a Chicago para reunirse con Mies, pero el encuentro no fragua y vuelve a Berlín. Su situación en la Alemania Nacional Socialista no fue fácil, estuvo tres años en un campo de trabajos forzados durante la guerra. Tras el conflicto, luchó por intentar que Berlín recuperara cierta normalidad, y fue la responsable del restablecimiento de la Deutscher Werkbund, que finalmente se restituyó en 1950, después de su muerte por cáncer en 1947.

Fuentes: Fundació Mies van der Rohe y Knoll

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