¿Oficinas como casas? El efecto “housing” cada vez es más atractivo sobre todo para empresas medianas y pequeñas, que ofrecen servicios personalizados y muy dirigidos al cliente. Aunque con este efecto se busca ganar la confianza y cercanía de los clientes, también crea una conexión especial con los trabajadores, que encuentran en el espacio laboral una extensión de sus propias viviendas.
Si tu oficina no es muy grande y quieres darle un toque personal y amable, aquí te damos algunas claves para conseguir un agradable efecto doméstico.


Organización espacial del housing
En esta tendencia se busca huir del efecto uniforme e impersonal de algunas oficinas modernas. La organización de los espacios interiores es crucial para crear un efecto doméstico, por ejemplo, uniendo la zona de estar con la cocina y el comedor. Las áreas de trabajo se pueden independizar a través de puertas correderas de cristal, que den amplitud al espacio a la vez que privacidad.
A diferencia del modelo tradicional de oficina rígida y jerarquizada, el housing propone una organización espacial basada en unidades o microhábitats que integran distintas funciones: trabajo individual, colaboración, descanso e interacción social. Estas configuraciones permiten que los usuarios se apropien del espacio de acuerdo con sus necesidades, promoviendo un mayor bienestar físico y emocional.

Mantener los elementos arquitectónicos originales
Aunque parezca una obviedad, preservar el patrimonio arquitectónico de las edificaciones, aunque eleve el coste de la reforma, tiene un rédito increíble para el efecto final. Elementos como columnas, molduras, suelos antiguos, carpintería original, etc., proyectan la vida pasada del edificio, cuando esos espacios fueron habitados en otra época y por otras personas. En definitiva, realzar la pátina del tiempo es un valor que enriquece y aporta personalidad al proyecto de interiorismo.

Crear ambientes aspiracionales
El mobiliario de oficina ofrece múltiples posibilidades para crear ambientes muy apetecibles, que a la mayoría nos gustaría tener también en casa. Es el caso de la colección Monoblock de Limobel Inwo, que recientemente ha añadido el modelo Nuke, para completar una gama de sillas fabricadas en una sola pieza de polipropileno inyectado y 100% reciclado en diferentes colores.
Más que un lugar destinado exclusivamente a la producción, la oficina se convierte en un espacio de encuentro, identidad y bienestar, capaz de responder a las demandas sociales, culturales y tecnológicas del presente.

Un entorno cercano y cálido
Para crear un ambiente “hogareño” en una oficina es fundamental huir de las estridencias o extravagancias que en espacios comerciales o de contract nos podemos permitir. En los proyectos residenciales se tiende a elegir colores suaves y tenues, en gamas de color parecidas. La idea es transmitir la paz y la calidez propias de una casa. El tratamiento de todos los elementos también debe alejarse de la estética hiper tecnificada de las oficinas, y acercarse más al gusto personal que imprimimos en nuestras casas, sin restar funcionalidad a los espacios.
Incorporar materiales asociados al ámbito residencial, como madera, textiles, alfombras, cerámica o acabados mate, suavizan la percepción del espacio corporativo y aportan cercanía y calidez.

La pieza estrella
Un recurso que nunca falla para dar el toque personal en la decoración es elegir una pieza de mobiliario única y de valor. Como ejemplo, este armario chino laqueado en azul que aporta al estilismo un toque de color y tradición en un despacho directivo que podría ser como cualquier otro, pero aquí destaca por la selección de una pieza especial y personal.
Es recomendable introducir sofás, butacas, mesas auxiliares, estanterías abiertas o bancos corridos que rompan con la rigidez del puesto de trabajo tradicional y refuercen la sensación de estar en un espacio residencial.

Detalles personales
Sin duda, la fórmula más exitosa para crear un efecto housing en una oficina es introducir cuidadosamente elementos muy personales. Una colección de arte, plantas, lámparas de autor, cerámica, libros y objetos de coleccionista ayudan a potencian el interiorismo y lo hacen único.
Esta es la razón por la cual en estos entornos laborales se permite que los usuarios personalicen su zona de trabajo con objetos, libros, plantas o elementos gráficos. La apropiación genera identidad y una relación emocional con el lugar, esencial para el efecto housing.

Espacios intermedios y de transición
Los pasillos ensanchados, antesalas, cocinas-office, bibliotecas o áreas lounge funcionan como los espacios intermedios de una vivienda y son clave para fomentar encuentros espontáneos y construir comunidad. Por eso, dejar ciertos espacios sin un uso rígidamente definido permite que los trabajadores los adapten, igual que ocurre en una casa. Esta ambigüedad funcional es una de las claves del housing.
De hecho, se debe organizar el espacio según actividades —trabajo concentrado, colaboración, descanso, encuentro informal— en lugar de rangos laborales. Esta lógica reproduce la distribución de una casa y favorece la flexibilidad y la autonomía del trabajador.
Fotos: OfficeSnapShot