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7 tendencias de oficinas que se llevarán en 2024

Dos meses después de estrenado el año, ya hemos detectado las primeras tendencias que predominarán en el diseño de oficinas durante 2024. Os hacemos un adelanto de las corrientes estéticas que empiezan a vislumbrarse en el horizonte. Como todas las tendencias, su aparición no es de un día para otro, sino que dan los primeros signos uno o dos años atrás. Se convierten en tendencia cuando los estudios de arquitectura e interiorismo prescriben su uso en sus proyectos. Y se vuelve “moda” cuando llega a la calle, a las tiendas, comercios y escaparates. De momento, éstas son 7 tendencias que vienen pisando fuerte:

Auditorios en formato ágora

Una de las tendencias que se incluyen cada vez con más frecuencia en los proyectos de oficinas modernos son los espacios de reunión en formato ágora (del griego, “plaza”, “asamblea”). Su diseño se caracteriza por la inclusión de gradas o escaleras que sirven como asientos. A diferencia de los auditorios tradicionales, donde los ponentes están en un estrado en alto, las ágoras funcionan justo a la inversa, ya que los expositores se encuentran en el “foso” y los asamblearios alrededor en gradas o escaleras, de frente o en círculo.

Otra particularidad es que la escalera con frecuencia sirve para comunicar el auditorio con otros espacios de la oficina, generalmente, con la zona social o la entrada, de manera que tiene una doble función.

Aún así, el ágora no reemplaza en todos los casos al auditorio formal con hileras de sillas. Toda vez, muchas veces conviven ambos espacios en el mismo centro de oficinas, ya que, a pesar de tener un uso similar, el contacto y cercanía entre ponentes y oyentes es muy diferente.

El resurgimiento del brutalismo

Desde hace uno o dos años, hemos asistido a la aparición de espacios que tienen su inspiración en la arquitectura brutalista de los años 50-60, surgida como consecuencia de la reconstrucción de Europa y el inicio de la Guerra Fría.

La utilización de hormigón fue su característica principal, aunque también se utilizó ladrillo, vidrio, acero, madera o piedra. Pero al ser un material barato y de gran durabilidad, era perfecto para la realización de viviendas sociales en la devastada Europa. Estéticamente, el diseño, simple y rotundo, estuvo influenciado por el movimiento moderno y la idea predominante de que debía estar despojado de ornamentos y elementos superfluos al servicio del funcionalismo.  

Pues bien, esas mismas ideas básicas las estamos viendo ahora en muchos espacios de interior, donde predomina el cemento, concreto u hormigón visto, complementado con elementos como el acero y otros metales rudos. Una especie de nuevo minimalismo en color gris.

La vuelta del terrazo

Quizás por un efecto dominó, la vuelta del terrazo pareciera que algo tiene que ver con el brutalismo. El protagonismo del cemento como materia prima principal y su uso tan popular en los años 50 y 60 aproxima estas dos tendencias de forma casi inexorable y las hace sumamente compatibles estéticamente.

En realidad, el terrazo se inventó en Venecia en el siglo XV para aprovechar los trozos de mármol de las construcciones, sumergiendo las piezas en un conglomerado de base arcillosa. En el siglo XX, se empezó a utilizar el cemento como base, a la que se incrustan piedras o guijarros de diferentes colores, que se pulen en taller si son baldosas, o in situ si es continuo, hasta quedar totalmente liso y nivelado.

El terrazo lo veremos cada vez con más frecuencia no solo solados, sino también en otras superficies como encimeras de cocina, de mesas, bandejas, jarrones y otros ornamentos. 

El terracota, el color del año

Tras una larga temporada donde han primado colores muy neutros y naturales (blanco, arena, piedra, gris…), el color vuelve a los interiores de la mano del terracota, otro tono orgánico inspirado en la Naturaleza, que dará vida a los espacios. Lo veremos en los revestimientos de arcilla o en las pinturas de mortero en paredes.

Y, por supuesto, también en los textiles y tapizados, como podemos comprobar en el nuevo modelo de sofá Tashio de Limobel Inwo. Este diseño, de una, dos o tres plazas, se adapta a los interiores brutalistas por su estilo sencillo, minimal y funcional. Recordemos también que el terrazo suele incluir guijarros en color terracota, con lo cual el círculo se cierra y todos los elementos casan a la perfección.

Cocinas como en casa

Este año, y probablemente los venideros, veremos oficinas que adquieran cada vez más aspecto (y espíritu) de una vivienda. Como demuestran los estudios (y hemos apuntado en varias ocasiones), es una forma de fidelizar a los jóvenes talentos, hacerlos sentir cómodos y confortables como en casa…

¿Y qué espacio hay más doméstico que la cocina? De ahí que encontremos oficinas con cocinas realmente sorprendentes, que ya las quisiéramos nosotros para nuestras propias viviendas. Cocinas completas equipadas y diseñadas, con todos los electrodomésticos necesarios (incluso con varios microondas, cafeteras o neveras, para dar servicio a todos los trabajadores), almacenaje, zona de cocción completa, mobiliario de diseño y una distribución adecuada para que trabajen varias personas a la vez.

Oficinas biofílicas

La biofilia, más que una tendencia, es y será una necesidad y prioridad en el diseño de las oficinas. A la larga, todos los diseños de oficinas incorporarán elementos vegetales en los espacios. Ya hemos hablado en diversas ocasiones de los beneficios que conlleva contar con plantas de interior en las oficinas. Además de ser un elemento estético de primer orden, las plantas oxigenan y limpian el aire, reducen la electricidad estática, absorben los COVs (compuestos orgánicos volátiles) con los que se fabrican algunos materiales y mobiliario, y ayudan a mantener la humedad ambiente.

En muchos casos, las empresas acuden a paisajistas para que les diseñen el programa de plantas de interior que necesitan, dependiendo de las especies locales, clima, etc.

El efecto WOW

¿Qué es el tan socorrido “efecto wow” que está tan de moda? Pues simplemente un elemento que deja a los usuarios sorprendidos con solo entrar al espacio. Este efecto tiene mucho que ver con la neuroarquitectura, es decir, la capacidad que tiene el diseño de crear emociones agradables, tanto estéticas como funcionales.

El diseño de oficinas es cada vez más personalizado y focalizado en la imagen corporativa de la empresa, en sus valores y en lo que quiere transmitir. Lejos han quedado las oficinas uniformes y anodinas, que buscaban justamente lo contrario: no llamar la atención, con un interiorismo correcto, discreto e impersonal. 

En la actualidad, sucede todo lo contrario. Incluso, dentro de la misma empresa con diferentes sedes, los interiorismos no se repiten de una ciudad a otra, porque saben que en cada locación necesitan transmitir un mensaje determinado.

De ahí que el “efecto wow” sea esa manera de crear espacios e integrar elementos únicos y sorprendentes que hacen del espacio una oficina singular. 

Fotos: OfficeSnapShot

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