¿Qué pueden aprender los diseñadores de otros espacios habitacionales a la hora de enfrentarse con el diseño de oficinas? Restaurantes, museos, viviendas, bibliotecas e, incluso, aeropuertos son lugares que pueden aportar mucho valor a los proyectos de oficina. Porque, aunque tengan diferentes usos, tienen un punto en común: son habitados por personas. Hacemos un recrrido por 7 espacios de donde las oficinas se pueden y deben inspirar.

Getty Images
¿La recepción de una oficina o el hall de un hotel?
Durante años, muchas recepciones de oficinas se han concebido simplemente como lugares de paso: un mostrador, unas butacas y el logotipo de la empresa. Los hoteles, en cambio, han entendido que el vestíbulo es el primer capítulo de una experiencia.
Materiales, iluminación, aroma, mobiliario y pequeños detalles construyen inmediatamente una determinada atmósfera. Las oficinas pueden aprender de esa capacidad para recibir, sorprender y transmitir identidad desde el primer momento. Además, los nuevos lobbies hoteleros mezclan recepción, espera, encuentro informal y zonas de trabajo, algo perfectamente trasladable al entorno corporativo.

Biblioteca Pública de Stuttgart (Alemania), diseñada por el arquitecto Eun Young Yi. Foto: Marcel Strauss
La biblioteca como espacio de trabajo y concentración
Las buenas bibliotecas consiguen algo muy difícil: reunir a muchas personas trabajando individualmente sin que el espacio resulte ruidoso ni incómodo. Distribuyen las mesas, controlan la acústica, aprovechan la luz natural y crean diferentes grados de privacidad sin necesidad de encerrarnos entre cuatro paredes.
En un momento en que las oficinas necesitan recuperar espacios para la concentración, la biblioteca vuelve a convertirse en una referencia sorprendentemente contemporánea. Incluso la clásica mesa compartida de lectura tiene mucho que enseñar sobre los actuales puestos de trabajo colectivos.

Foto: Nigel Hoare
El valor de los espacios vacíos de un museo
Una de las grandes lecciones de los museos es que no hay que llenar cada metro cuadrado. El vacío también forma parte del proyecto. Permite respirar, ordenar visualmente, establecer recorridos y otorgar protagonismo a determinados elementos.
En las oficinas existe con frecuencia la tentación de aprovechar cada centímetro incorporando puestos, salas o mobiliario, pero disponer de áreas libres mejora la circulación y proporciona una sensación de amplitud y serenidad. Los museos también enseñan a trabajar con perspectivas, ejes visuales y puntos focales para que la arquitectura guíe nuestra mirada.

Aeropuerto de Copenhague, diseñado por Danielsen Architecture. Foto: J Brouwer
La señalética de los aeropuertos
Los aeropuertos son una de las construcciones más complejas que utilizamos en la sociedad y, sin embargo, debemos ser capaces de movernos por ellos aunque sea la primera vez que los visitamos. Esa claridad se consigue mediante señalética, códigos de color, numeración, iluminación y recorridos perfectamente jerarquizados.
Las grandes oficinas y sedes corporativas deberían aplicar el mismo principio. Encontrar una sala de reuniones, un departamento, los ascensores o una zona común no debería requerir preguntar a nadie. Una buena orientación espacial reduce pequeños momentos de estrés y hace que el edificio resulte mucho más intuitivo.

Teatro Tuschinski, Amsterdam. Foto: Liam Mcgarry
La clase maestra en iluminación y puesta en escena de los teatros
El teatro utiliza la luz para dirigir nuestra atención. Decide qué vemos, qué permanece en segundo plano y qué atmósfera necesita cada momento. Esa idea se puede trasladar perfectamente a las oficinas. No necesitamos la misma iluminación sobre una mesa de trabajo que en una zona lounge, una sala de reuniones o un espacio destinado a presentaciones.
Superponer iluminación general, puntual, decorativa e indirecta permite crear ambientes diferentes dentro de una misma arquitectura. Frente a las oficinas uniformemente iluminadas, la luz puede convertirse en una auténtica herramienta de diseño.

Getty Images
El restaurante: un ejemplo de espacio para socializar
Un buen restaurante consigue que personas que ocupan un mismo espacio puedan conversar, mantener cierta intimidad y sentirse cómodas durante bastante tiempo. Para ello combina diferentes tipos de asiento, distancias, iluminación, acústica y distribución.
Las oficinas pueden aprender mucho de esta escala de sociabilidad: mesas grandes para grupos, rincones para dos o tres personas, bancos corridos, barras altas o pequeñas mesas informales. No todo encuentro laboral necesita producirse alrededor de una mesa de reuniones convencional. A veces las mejores conversaciones surgen precisamente en los espacios menos formales.

Sistema modular Bold de Limobel Inwo, con decenas de combinaciones
Una oficina como en casa
Terminamos con este punto imprescindible, ya que explica buena parte de la evolución reciente de las oficinas. Del hogar han llegado los textiles, las alfombras, las lámparas decorativas, los sofás, las mesas auxiliares y una utilización mucho más cálida de la madera y el color.
Pero la verdadera enseñanza no consiste en conseguir que la oficina parezca una casa, sino en trasladar determinadas sensaciones asociadas al bienestar doméstico: confort, intimidad, posibilidad de cambiar de postura y existencia de lugares donde descansar o conversar. Después de tantas horas trabajando, la ergonomía sigue siendo fundamental, pero el bienestar necesita también una dimensión emocional.
Fotos licenciadas por Unplash